viernes, 22 de febrero de 2008

Los muertos caminan sobre Madrid

En el siguiente texto se relata la experiencia de ****** **** **** durante el día B.

Nombre clave “Campo de Margaritas y Amapolas”.
Código 2344251206200856 ******.

El mundo se ha vuelto loco…

… los vi con mis propios ojos, aquellos tipos estaban comiéndoselo vivo. Podía oír perfectamente como crujían los huesos y se desgarraban los músculos. No sabía que un ser humano podía tener tanta sangre...

… uno de esos cabrones ha intentado morderme en el brazo, ha estado a punto de clavar sus asquerosos dientes, salí corriendo y pude refugiarme cerca de Plaza de Castilla. ¿Dónde coño esta la policía cuando se le necesita?...

… mis sospechas se confirman, la policía también se ha vuelto loca. Joder, incluso he visto a un puto médico comiéndose a un cura. Algunos hacen fotos como si se tratase de una puta manifestación del PP. No sé si están más locos aún que esos monstruos…

…he podido llegar sano y salvo a la avenida Brasil, pero no sé si aguantaré mucho. Tengo hambre y sed y me duelen las piernas. Llevo todo el puto día de un lado a otro buscando un lugar seguro, pero siempre acaban llegando, cada vez son más. He escuchado algunos helicópteros abandonando la ciudad, pronto vendrá mas ayuda…

…mierda, joder, duele mucho, tiene un aspecto muy feo, ¿qué coño podía hacer?, se me echaron encima, eran al menos 7. Hijos de puta, me han jodido bien, esperare aquí, en la Sala Limón, esperare a que lleguen los equipos de salvamento...
























……………..

………….

Ddflfkoekro,fo,dldm,ldmfoefjjfjfjfjj9osddkflkoekf0k`la weppdfk`

Sdf fdf…………………………………………….


















domingo, 3 de febrero de 2008

Bugs

Definición: traducido literalmente del inglés como "bicho", adquiere otro significado cuando hablamos de informática. Esta otra acepción se refiere a elementos y circunstancias en el software o hardware, involntarios e indeseados, que provocan un malfuncionamiento.

Fuente: http://www.hispasec.com/unaaldia/1709

A menudo nos ocurre que estamos disfrutando de nuestro juego favorito y casualmente y sin buscarlo de ningún modo, después de mil millones de horas de juego, encontramos un error, una pifia, una cagada del programa que nos permite atravesar una pared con la pistola y disparar a trabes, matar a un enemigo oculto que no debería estar donde esta antes de que aparezca, etc. A esto comúnmente se le llama bug.

Los equipos de testeo se matan para detectarlos todos y reportar todos los bugs que encuentran a los programadores, que incansablemente y normalmente a la altura del proyecto en la que se hace este tipo de “arreglos” ya no quedan muchas fuerzas, machacan el código puliéndolo y mejorándolo versión a versión hasta que suenan las campanas del juicio final del juego y este sale a la luz. Es lógico que se cuelen fallos, no por no ser detectados, o por no saber cómo solucionarlos, sino por falta de tiempo, lo que se puede traducir en presupuesto.

¡Es terrible entonces! Mi juego tiene fallos, horror. ¿Realmente son solo fallos?

Se dice que el efecto esta en el defecto, y a veces algunos bugs dotan de una personalidad encantadora a los juegos. Recuerdo muchos bugs míticos de juegos en recreativa, aquellos tiempos en los que siendo un enano, bajabas a un antro de mala muerte, lleno de pintadas y colillas, máquinas de coca-cola rotas y gente chunga, para contemplar los juegos de más avanzada tecnología. Comento algunos de ellos que se me ocurren a bote pronto, pero estoy seguro de que conocéis muchos más:

Teenage Mutant Ninja Turtles, Konami, 1989: en esta primera aparición en arcade de las ya exitosas tortugas ninja, encontrábamos un muy socorrido bug en la tercera fase, la que se desarrolla en las alcantarillas de la ciudad. Si colocabas a tu tortuga justo en el borde del escalón que existía entre el suelo de adoquines y el infinito rio de aguas residuales, los estúpidos enemigos autómatas del clan del pie se limitaban a mirarte muy de cerca mientras pataleaban intentando andar hacia dios sabe dónde. Pasabas perfectamente toda la fase sin recibir ni un rasguño y aquellos cinco duros empezaban a tener sentido.


Black Tiger: un gran juego de Capcom que ha pasado sin pena ni gloria y que podemos disfrutar sorprendentemente en el recopilatorio de Capcom Classics Collection vol. 2 para PS2. En este juego encarnabas a un aguerrido bárbaro que taparrabos y escudo en mano, se abría paso por unas mazmorras de plataformas y enemigos a cual más pintoresco y desubicado, que parecían haberse perdido también en la mazmorra como tú. El caso es que cada uno de estos tipos siempre llevaba algo de calderilla suelto, de modo que al acabar con ellos recogíamos monedas de diferentes sumas con las que luego podríamos comprar equipo. Se supone que el juego estaba más o menos equilibrado para ir recogiendo monedas suficientes para avanzar en nuestro armamento y armadura poco a poco, a medida que lo hacían nuestros enemigos, pues bien, en unas misiones especiales dentro de ciertas mazmorras en todas las fases, podíamos matar infinitos esqueletos que iban emergiendo del suelo sin cesar otorgándonos monedas de un crédito o dos como mucho cuando los matábamos. De este modo, en la primera fase si nos lo montábamos bien y teníamos paciencia, podíamos “ahorra” dinero para conseguir una reluciente armadura de oro de máximo nivel.

Realmente me consta que hay muchos, y más adelante quizá explique alguno más en otra entrada. Os animo a los que no conozcáis estos bugs a que los comprobéis en los emuladores, es realmente curioso, al igual que era el hecho de que no importara a que recreativa te fueses a jugar, todo el mundo conocía estos bugs en todos los juegos. La gente te decía: ¿me dejas que te haga el truco? ¿Te lo paso?...

Aunque haya llovido bastante, hoy en día sigue ocurriendo esto, bugs tanto a nivel de programación como a nivel de mecánica de juego. Algunos jugadores exprimen hasta la saciedad estos bugs en el gameplay, convirtiéndolos en reglas, como pasa por ejemplo con el Starcraft y el ataque “Zerling Rush”, un claro bug en cuestión de equilibrio.

Por ejemplo los “combos”, que nacieron por error en Street Fighter 2 y que mejoraban notablemente la experiencia de juego de los más hábiles, obligando esto a Capcom a introducir el mismo error de código en versiones posteriores e incluso a ponerles nombre. ¡Premiar por ellos a los jugadores que fuesen capaces de hacerlo mediante puntos!

Es curioso, pero creo que los videojuegos no serían mejor ni más perfectos sin estos adorables bugs.